EL LENGUAJE DE SIGNOS EN FAMILIA OYENTE

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EL LENGUAJE DE SIGNOS EN UNA FAMILIA OYENTE CON UN HIJO SORDO

Este es un tema bastante controvertido, aunque parece que algo está cambiando poco a poco en esta dirección de pensamiento. Bien, al principio conviene destacar que la prótesis de un niño con discapacidad auditiva, ya sea un audífono o un implante auditivo, tiene como objetivo principal el correcto desarrollo del habla verbal.  Sin embargo, un audífono es “sólo” un audífono y no hará desaparecer la pérdida auditiva de su hijo. ¿Por qué, entonces, hay tanta resistencia a conocer y utilizar el lenguaje de signos en esas familias?

Cabe señalar que el mito de que el uso de la PJM con niños hipoacúsicos bloquea el desarrollo del habla verbal ha sido desmentido hace tiempo.

Veámoslo desde otra perspectiva. Si utilizamos tanto el habla como el lenguaje de signos con los niños hipoacúsicos, podemos apoyar el desarrollo del habla verbal. Y este no es el único beneficio. El niño sordo implantado, al conocer las dos lenguas (verbal y de signos), se abre a ambos mundos. En un momento en el que poco a poco hay una gran concienciación sobre las diferentes discapacidades y en el que necesitamos intérpretes de PJM, estamos facilitando el camino a nuestros hijos. Además, nuestro hijo no estará perdido y desesperado cuando de repente se encuentre en el mundo de los sordos y siendo uno de ellos no pueda comunicarse en su lengua. Tan desesperante como, por ejemplo, no tener los procesadores instalados será en un entorno auditivo. Por supuesto, esto no tiene por qué ser así. Cada niño es un caso individual. Y, por supuesto, si la familia es oyente, el niño no necesita tener ningún contacto con personas sordas. Pero conocer un idioma adicional es sólo una ventaja. ¿Por qué estamos obligados a aprender una lengua extranjera en las escuelas, incluso el inglés? ¿Por qué la gente se apunta a diversos y a menudo costosos cursos de idiomas (incluido el lenguaje de signos) por su propio interés?

Bien, si esto no te convence, pensemos en esta situación.

Nace un bebé, la prueba de audición no sale bien, una prueba ABR detallada posterior confirma una pérdida auditiva profunda, y usted se queda intentando conseguir un implante auditivo y/o audífonos para su hijo…. Mientras que esto último no suele ser un problema, la situación es más complicada cuando se trata de la cirugía de implantes auditivos. Tendrá que esperar un tiempo para la calificación y la cita para la cirugía en sí. Luego viene la recepción del equipo, los primeros ajustes del procesador de voz y la espera de las reacciones auditivas. Si tenemos suerte y actuamos con la suficiente rapidez, nuestro hijo debería recibir un implante auditivo alrededor del año de edad… y a veces esto ocurre mucho más tarde.

Si este es el caso, todavía tenemos mucho trabajo que hacer para compensar el primer año de vida del niño. Al mismo tiempo que los niños sanos que oyen empiezan a pronunciar sus primeras palabras y son capaces de comunicarse de alguna manera con sus allegados, nuestro hijo debe aprender a reconocer sus primeros sonidos. Este proceso es largo y arduo. Cuando llegamos al balbuceo y, eventualmente, a la primera palabra, otros niños ya suelen construir frases sencillas (por ejemplo, mamá am)… Pero…

Antes de que estos niños oyentes sanos aprendieran a hablar, debido a su desarrollo normal y a su inmadurez, se comunicaban verbalmente utilizando … gestos y llantos. Sí, un gesto. Señalaban con el dedo lo que querían. Lloraban cuando perdían de vista a su madre, cuando se les mojaba el pañal o cuando tenían hambre. Agitaban las manos exigiendo jugar, juntaban las manos en un gesto de “bravo” cuando se alegraban de algo, señalaban su comida favorita o el juguete ….

Este comportamiento es normal en el desarrollo de un niño. Permite que el niño se comunique con su entorno, incluso antes de dominar el lenguaje verbal.

Entonces, ¿por qué quitarles a nuestros niños sordos la posibilidad de esa comunicación negándoles de pies y manos el uso de PJM? Con BOBOMIGI podemos establecer una gran relación de comunicación con el niño antes de que reciba un implante o un audífono. Para estos bebés, los fundamentos del lenguaje de signos son suficientes para permitir una comunicación adecuada a su edad. ¿No es estupendo que un niño que no oye el ladrido de un perro o el maullido de un gato y no sabe el nombre del animal (porque no es capaz de oír la palabra PERRO/GATO) sea capaz de señalarlo con el dedo y parpadear lo que ve? ¿Y podemos responderle con lo mismo e influir así en su correcto desarrollo?

Además… hay que tener en cuenta el fallo del equipo, la imposibilidad de cambiar las pilas/acumuladores u otros eventos desafortunados que nos puedan ocurrir. Al fin y al cabo, la vida es imprevisible, al igual que el comportamiento de los niños pequeños y curiosos… Supongamos que tenemos que esperar a un nuevo dispositivo que esté en servicio durante una semana…. ¿No sería mejor en una situación así evitar la frustración que surge por la incapacidad de comunicarse y conocer la PJM y así poder comunicarse con el niño cuando no llega ningún sonido del habla a sus oídos, hmm…?

Díganos lo que piensa y su actitud hacia la PJM cuando un niño sordo nace en una familia oyente.

 

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